lunes, 16 de enero de 2012

TEMA 8. LA POESÍA ROMÁNTICA. LA NOVELA HISTÓRICA

1. LA POESÍA ROMÁNTICA ALEMANA


  La poesía romántica alemana había tenido un precedente en los autores del Sturm und Drang; también se vio impulsada por la revista “Atheneaum”, fundada por los hermanos Schlegel, en la cual se publicaron las teorías que August Schlegel había manifestado en sus cursos sobre Literatura y Arte en la Universidad de Berlín, según las cuales la poesía romántica debía retornar a la Edad Media para librarse de la influencia clásica.


A. FIEDRICH HÖLDERLIN

  Hölderlin (1770-1843) nació en Lauffen am Neckar y estudió Teología en la Universidad de Tübingen. Durante su etapa estudiantil, entabló amistad con Hegel, con quien compartía una gran admiración por la Revolución Francesa.
  Se estableció en Frankfurt, donde trabajó como preceptor en la casa del banquero Jacob Gontard, pero abandonó la ciudad en 1798. Empezó entonces un periodo de intensa creatividad durante el que compuso sus grandes elegías. Después de un viaje a pie por Francia, su esquizofrenia (enfermedad que se le había manifestado por primera vez en 1802) empeoró, y se hizo irreversible cuando conoció la muerte de Suzette. Hölderlin muere en 1843.
   Este poeta alemán no pertenece directamente ni al Clasicismo ni al Romanticismo, pero su pensamiento refleja elementos comunes a ambos: comparte con el Clasicismo su gusto por la belleza de la forma y la exaltación del mundo griego; es Romántico en su sentido místico de la naturaleza, así como por los elementos del panteón y las imágenes cristianas.
  Su poesía fue adquiriendo cada vez tonos más pesimistas: su etapa de juventud es de inspiración rousseaniana (la naturaleza es inocente y el mal del mundo es un producto perverso de la sociedad); posteriormente, Hölderlin llegó a la conclusión de que el mal también existe en la naturaleza y que el ser humano nace de la corrupción.


A.1. “El Archipiélago”
Hasta que, despertando de angustioso sueño, se levante
el alma de los hombres, juvenilmente alegre, y el hábito bendito del amor,
de nuevo, como muchas veces antes entre los hijos florecientes de la Hélade,
sople en una nueva época, y el espíritu de la naturaleza,
el que viene desde lejos, el dios, se nos aparezca entre nubes doradas
sobre nuestras frentes más libres, y permanezca en paz entre nosotros.
¡Ay! ¿no vienes todavía?, y aquéllos, los nacidos divinos,
continúan viviendo, ¡oh día!, solitarios en lo profundo
de la tierra, mientras una primavera, siempre viviente,
apunta sobre la cabeza de los mortales, sin que nadie la cante.
¡Pero no por más tiempo! Ya oigo a lo lejos el canto coral
del día de fiesta sobre la verde colina y el eco del bosquecillo,
donde se levanta el pecho de los adolescentes, donde se funde
sosegadamente el alma del pueblo en la más libre canción en honor del dios,
al que corresponde la altura, mas para quien los valles también son sagrados;
pues allá donde gozosa se apresura el agua con creciente juventud
entre las flores del campo, y donde maduran en llanuras soleadas
el noble trigo y los árboles frutales, se coronan contentos
para la fiesta los devotos; y sobre la colina de la ciudad resplandece,
igual que una vivienda humana, el pórtico celeste de la alegría.

Pues toda la vida se ha llenado de sentido divino,
y, perfeccionando todo, vuelves a aparecer, como entonces, por todas partes
ante tus hijos, ¡oh naturaleza!, y, como de montaña rica en manantiales,
fluyen de aquí y de allá bendiciones sobre el alma germinante del pueblo.

A.2. LA INFLUENCIA DE HÖLDERLIN EN LAS ODAS DE LUIS CERNUDA
a) En 1935, Luis Cernuda, en colaboración con Hans Gebser, publicó en la revista “Cruz y Raya” de José Bergamín unas traducciones de Hölderlin.
b) ODA

La tristeza sucumbe, nube impura,
alejando su vuelo con sombrío
resplandor indolente, languidece
perdiéndose a lo lejos, leve, oscura.
El furor implacable del estío
toda la vida espléndida estremece
y profunda la ofrece
con sus felices horas,
sus soles, sus auroras,
delirante, azulado torbellino.
Desde la luz, el más puro camino,
con el fulgor que pisa compitiendo
vivo, bello y divino,
un joven dios avanza sonriendo.

¿A qué cielo natal, ajeno, ausente
le niega esa inmortal presencia esquiva,
ese contorno tibiamente pleno?
De mármol animado quiere ,y siente;
inmóvil pero trémulo se aviva
al soplo de un purpúreo anhelar lleno.
El dibujo sereno
del desnudo tan puro
en un reflejo duro
copia la luz que mira su reposo.
Y levantando el bulto prodigioso
desde el sueño remoto donde yace,
Destino poderoso,
a la fuerza suprema firme nace.

Pero ¿es un dios? El ademán parece
romper de su actitud la pura calma
con un gesto de muda melodía
que luego suspendido no perece;
silencioso más vívido, con alma,
mantiene sucesiva su armonía
el dios que traslucía
ahora olvidado yace;
eco suyo renace
el hombre que ninguna nube cela.
la hermosura diáfana no vela
ya la atracción humana ante el sentido;
y su forma revela
un mundo eternamente presentido.

Qué prodigiosa forma palpitante,
cuerpo perfecto en el vigor primero,
en su plena belleza tan humano.
Alzando su contorno triunfante
sólido sí, mas ágil y ligero,
abre la vida inmensa ante su mano.
Todo el horror en vano
a esa firmeza entera
con sus sombras quisiera
derribar de tan fúlgida armonía.
Pero acero obstinado, sólo fía
en sí mismo ese orgullo tan altivo;
claramente se guía
con potencia admirable, libre y vivo.

Cuando la fuerza bella, la destreza
despliega en la amorosa empresa ingrata
el cuerpo; cuando trémulo suspira;
cuando en la sangre, oculta fortaleza,
el amor desbocado se desata,
el labio con afán ávido aspira
la gracia que respira
una forma indolente;
bajo su brazo siente
otro cuerpo de lánguida blancura
distendido, ofreciendo su ternura,
como cisne mortal entre el sombrío
verdor de la espesura,
que ama, canta y sucumbe en desvarío.


Mas los tristes cuidados amorosos
que tercamente la pasión reclama
de quien la vida entre sus manos deja,
el tierno lamentar, los enojosos
hastíos escondidos del que ama
y tantas lentas lágrimas de queja,
el azar firme aleja
de este cuerpo sereno;
a su vigor tan pleno
la libertad conviene solamente,
no el cuidado vehemente
de las terribles y fugaces glorias
que el amor más ardiente
halla en fin tras sus débiles victorias.

Así en su labio enamorada nace
un ala luminosa dilatando
por el viril semblante la alegría.
Y la antigua tristeza ya deshace,
desde el candor primero gravitando,
la amargura secreta que nutría.
El cuerpo sólo fía
en su bella destreza,
en su divina fuerza
que por los tensos músculos remueve.
Y a la orilla cercana, al agua leve,
la forma tras la extraña imagen salta;
relámpago de nieve
bajo la luz difusa de tan alta.

Sonriente, dormida bajo el cielo,
soñaba el agua mientras fluye lenta,
idéntica a sí misma y fugitiva.
Mas en tumulto alzándose, en revuelo
de rota espuma, al nadador ostenta
ingrávido en su fuga a la deriva.
Y la forma se aviva
con reflejos de plata;
ata el río y desata,
en transparente lazo mal seguro,
aquel rumbo veloz entre su oscuro
anhelar ya resuelto en diamante.
La luz, esplendor puro,
cálida envuelve al cuerpo como amante,

Un frescor sosegado se levanta
hacia las hojas desde el verde río
y en invisible vuelo se diluye.
La sombra misteriosa ya suplanta
entre el boscaje ávido y sombrío
a la luz tan diáfana que huye.
Y la corriente fluye
con un rumor sereno;
todo el cielo está lleno
del trinar que algún pájaro desvela.
El bello cuerpo en pie, desnudo cela,
bajo la rama espesa, entretejida
como difícil tela,
su cegadora nieve estremecida.

Oh nuevo dios. Su deslumbrante brío
el crepúsculo vuelve vagoroso
en perezosa gracia seductora.
Todo el fúlgido encanto del estío
el fatigado bosque rumoroso
con reposo vacío lo evapora.
Vana y feliz la hora
al sopor indolente
se abandona; no siente
la silenciosa y lánguida hermosura.
por la centelleante trama oscura
huye el cuerpo feliz casi en un vuelo,
dejando la espesura
por la delicia púrpura del cielo.

B. NOVALIS



   Novalis (1772-1801), nacido en el seno de una familia noble de Sajonia, recibió una educación pietista. Estudió Derecho en Jena, donde asistió a los cursos de Historia impartidos por Schiller y conoció a Fitche, cuya filosofía idealista gravita sobre toda su obra. Después de trasladarse a Leipzig en 1791, conoció a los hermanos Schlegel, con los que colaboró en la revista “Athenaeum”. Un año más tarde, se trasladó a Wittenberg para ejercer la jurisprudencia. La muerte de su prometida, Sophie von Kühn, en 1797 a causa de la tuberculosis lo afectó profundamente. En 1799 ocupó el cargo de administrador de minas en Weissenfels, poco antes de su prematura muerte.
  La obra de Novalis es a la vez literaria, poética y filosófica. Novalis, que publicó muy poco en vida, es autor de miles de notas teóricas en las que combina ciencia, poesía, religión, política y filosofía. La mayoría de estas notas se recogen en “El borrador general”. Se caracterizan estas notas por un espíritu enciclopédico, propio del primer Romanticismo y presente también en Fiedrich Schlegel, quien proyectaba una enciclopedia literaria. Novalis imaginó en “El borrador general” una forma específica de saber total, en el que el arte y, sobre todo, la poesía son la clave de todo. En el corazón de su reflexión se encuentra la búsqueda de un idealismo mágico que combina potencia espiritual y creación literaria. Este idealismo tiene como finalidad sintetizar diferentes formas (como sujeto y objeto) y, al mismo tiempo, producir, gracias a la imaginación creadora, una armonía global que Novalis denomina la edad de oro.
  Los textos poéticos de Novalis son, en verso: “Himnos a la noche” y “Cantos espirituales”; en prosa, “Los discípulos en Sais”. Su obra maestra en prosa es “Enrique de Ofterdingen”, ambientada en un universo medieval mítico, y que publicó póstumamente su amigo Ludwick Tieck.


B.2. “Himnos a la noche”
Avanza horrible espectro hacia los convidados
y llena su alma toda de un gran terror secreto
hasta los mismos dioses se sienten conturbados
ni a llevar calma aciertan al corazón inquieto.
Era misteriosa de esta visión la senda;
no aplacaba su rabia ni súplica ni ofrenda.
¿Sabéis qué era? La Muerte, que esa deshecha orgía
con dolor y con lágrimas y miedo interrumpía.
Forzado a separarse, al fin, eternamente
de lo que el alma mece en el más dulce encanto,
de todo lo que inspira, con un amor ferviente,
anhelo infatigable e inextinguible llanto
al mortal parecía tan sólo reservado
un sueño mortecino, luchar desesperado.
Del placer, estrellada ya estaba la ola loca
del hastío infinito en la funesta roca.
Embelleció al espectro queriendo hacerle inerme
la osada fantasía que hasta lo ignoto escarpa;
un dulce adolescente la luz apaga, y duerme;
será el fin apacible como el germir de un arpa.
dilúyese el recuerdo de sombras en raudales:
el canto del destino, tal fue, de los mortales.
Más de la eterna muerte quedó el misterio arcano.
Oh, ¡Muerte! ¡Oh, grave signo de un gran poder lejano!
[...]
Oh, ved, ya está la losa alzada,
abierta está la sepultura:
la humanidad resucitada,
contigo siéntese hermanada,
libre de toda ligadura.
Todo pesar se desvanece
ante tu copa, que convida,
cuando la tierra desaparece
en la suprema despedida.
La muerte, a bodas ya nos llama;
están las vírgenes dispuestas;
clara es la lumbre que derrama
dentro sus lámparas la llama;
no falta aceite en nuestras fiestas.
De tu cortejo el sacro coro
llene el profundo firmamento
llámennos ya los astros de oro
con dulce voz y humano acento.
A tí levántanse, oh, María,
millares ya de corazones;
desde la hondura de esta fría
tierra, tan lóbrega y sombría,
te claman: »¡No nos abandones!«
¡Ah! su plegaria no deseches;
sanar confían de sus males
cuando, amorosa, les estreches
cntre tus brazos maternales.
¡Cuántos de ardor ya consumidos,
vencidos ya por cruel tortura,
de nuestro mundo desasidos
volaron ya y contigo unidos
gozando están de tu ventura!;
si en horas trágicas nos vimos,
bajaron para confortarnos.
Hoy hacia ellos ya subimos
al lado suyo a eternizarnos.
Ante ninguna sepultura
solloza ya quien ama y cree;
ya del amor la herencia pura
de fuerza y hurto está segura.
¡Dichoso aquel que la posee!
Viene la noche y, en su brillo,
se refrigera su hondo anhelo;
su corazón es un castillo
que guardan ángeles del cielo.
Nuestra terrena vida asciende
hacia la vida sempiterna.
El alma ya más claro entiende
pues ya la abrasa, ya la enciende
una amorosa llama interna,
los astros son racimo ingente
que, a chorros, da vino de vida;
en un lucero refulgente
será cada alma convertida.
Ah, dadivoso, amor invita
a todos; no hay de hoy más ausencia.
En plenitud toda se agita,
cual mar sin playas, infinita,
del universo la existencia.
¡Eterna noche de delicia!
¡Canto sin fin! ¡Eterno poema!
El sol que a todos acaricia
es, oh, gran Dios, tu faz suprema.

2. LA POESÍA ROMÁNTICA INGLESA

  La poesía romántica inglesa se manifiesta en dos generaciones de escritores:

a) La primera recibe el nombre de lakistas, porque sus componentes residieron una temporada en la región de los lagos del noroeste de Inglaterra. Compusieron los primeros poemas claramente románticos entre 1798 y 1815, y está representada sobre todo por William Wordsworth (1770-1850) y Samuel Taylor Coleridge (1770-1834).

b) Los poetas de la segunda generación reciben el nombre de poetas rebeldes; forman parte de ella tres grandes figuras de la lírica inglesa: Lord Byron (1788-1824), Percy Bysshe Shelley (1792-1822) y John Keats (1795-1821).

1. WILLIAM WORDSWORTH

   En colaboración con Coleridge, publicó en 1798, anónimas, las "Baladas líricas", cuyo prólogo es considerado como el manifiesto del Romanticismo en Gran Bretaña. Los temas principales de su poesía nacen de la observación directa de la naturaleza por los sentidosy de una intención de liberar al hombre en el ámbito político, religioso y sexual, intención no ajena a la simpatía que en una época sintió por la Revolución Francesa, contra cuyos ideales acabó sin embargo por reaccionar.
La renovación del lenguaje poético que propugnó y prcaticó consiste básicamente en el alejamiento de la jerga convencional de la literatura a favor de una dicción más cercana al habla común. Su vasta producción, cuya joya es quizá el autobiográfico The Prelude, tiende a evitar los materiales tópicamente poéticos para explotar en cambio la expresividad del lenguaje ordinario y la nobleza de los temas rústicos. Central en Wordsworth es la distancia que se establece entre la experiencia inmediata y en recuerdo de esa experiencia tal y como se revive en el poema: la poesía es "la emoción rememorada en la tranquilidad".

2. SAMUEL TAYLOR COLERIDGE



   Coleridge se destacó como el mayor teórico de la primera generación del Romanticismo inglés, en particular al lado de Wordsworth, con quien compartió muchos ideales y proyectos. La adicción al opio, un carácter voluble y la "vocación de ser un hombre echado a perder" (T. S. Eliot) no le permitieron dejar una obra poética más contundente, pero la "Balada del viejo marinero" y el "Kubla Khan" (1816) bastan para reconocerle una fisonomía propia, por su efusiva evocación de lo fantástico y de lo exótico. En la misma línea va el inconcluso "Crristabel". Especial influencia y popularidad consiguió gracias a sus escritos filosóficos y críticos. La "Biographia literaria" diagnosticó con bastante anticipación el peligro que aún había de acusarse en el Romanticismo posterior: evaluar la obra de un autor por su mitología personal más que por su hechura literaria. Muy analizada ha sido su distinción entre la "fantasía", que se limita a acumular desordenadamente imágenes e impresiones, y la "imaginación", que las elabora y reduce a la unidad.

3. LORD BYRON


  Nadie como él ha encarnado el mito del poeta rebelde, aventurero y transgresor. De cuna aristocrática, culto y atractivo (aunque es cierto que cojeaba ligeramente), George Gordon Byron comenzó su carrera con un libro de poemas, "Horas de ocio", a cuya mala acogida reaccionó con una composición satírica, "Bardos ingleses y críticos escoceses", que le congració en cambio el favor del público. En 1812, a la vuelta del "Grand Tour" que lo había llevado a Lisboa, Sevilla, Cádiz y al próximo Oriente, publicó los dos primeraos cantos de "Las peregrinaciones del joven Harold", poema narrativo de tono autobiográfico destinado a tener gran éxito. Las deudas y los escándalos, como los de su separación matrimonial y la relación amorosa con su hermanastra, le fueron cerrando puertas y le aconsejaron marcharse primero a Suiza (cerca del lago Leman, juanto a Shelley y su mujer) y luego a Italia, donde vivió una apasionada historia con una condesa veneciana y tomó partido por la independencia de Grecia. Unas fiebres acabaron con él cuando estaba a punto de unirse a los insurrectos. Las obras más celebradas de Byron fueron los poemas narrativos "The Corsair", "Mazeppa" y el que mejor ha soportado el paso del tiempo, "Don Juan", cuyo héroe, inteligente y altivo, tierno y pecador, pasea por el mundo una mirada burlona y habla con el desafío de un buen conversador. La última fase de su poesía pierde espectacularidad y desgarro y gana en hondura psicológica e intelectual.

4. PERCY BYSSHE SHELLEY

   Como miembro de una familia distinguida, se educó en Eton y Oxford y pudo vivir gracias a las pensiones y herencias de los suyos, por más que sus matrimonios y amores le causaron no pocos problemas, llevándolo a instalarse en Suiza y luego, desde 1818, en Italia, donde se ahogó en el naufragio de su yate. Había sido expulsado de la Universidad a raíz de la publicación del ensayo "La necesidad del ateísmo", acorde ya con los ideales racionalistas y revolucionarios que pronto articuló en su poema "Queen Mab" (1813), luego muy difundido y que lo volcaron un tiempo en la agitación política. Su obra, irregular y a veces un tanto desdibujada, se distingue por el aliento visionario, la inspiración utópica y una rica vena meditativa, presente también en muchas de sus piezas líricas y en el excelso "Prometeo desencadenado" (1820). La plenitud de su poesía la alcanzó sin duda en "Adonais" (1821), elegía a la memoria de su amigo John Keats y a la vez apasionada proclamación de la fuerza de la poesía para superar las adversidades. El ensayo "A Defence of Poetry" insiste en la función social y el carácter profético de los poetas.
5. JOHN KEATS

  A diferencia de Byron y Shelley, Keats no se preocupó por la política ni por la religión, sino que condensó su esfuerzo creativo en la elaboración de una poética y una estética ideales, no carentes sin embargo de convicciones éticas. Proveniente de una familia humilde y cirujano de oficio, entró en el mundo literario hacia los 20 años y tuvo una vida marcada por las desgracias y por la enfermedad. Pese a que los "Poems" de 1817 fueron recibidos con tanta acritud como el largo "Endymion" de 1818, está claro que Keats es el maestro de las formas breves del Romanticismo inglés. En efecto, carente de la habilidad narrativa de Byron, lo más logrado de su obra es de carácter lírico y se encuentra en algunos de los sonetos de su etapa inicial, en "Lamia and other Poems" y en otras piezas de los últimos años, tales "La belle dame sans merci", "La víspera de Santa Inés" e "Hiperión". Justamente estimadas han sido siempre la "Oda a un ruiseñor", en la que la belleza del canto del ave supera con creces la muerte y el dolor humanos, y la "Oda a una urna griega" donde la belleza, inmortalizada por el arte, se contrapone a la caducidad de la vida, a la cual se superpone. La limpidez expresiva y la gracia verbal dan a la lírica de Keats una tonalidad inconfundible.

3. POESÍA ROMÁNTICA ITALIANA

1. GIACOMO LEOPARDI


  
  Leopardi fue un aristócrata de provincia, fundamentalmente autodidacta, profundo conocedor de la Filología Clásica, físicamente débil, que vivió encerrado en la soledad, la amargura y la inteligencia. Según él, el mundo y la realidad conspiran para el sufrimiento del humbre, cuyo único consuelo está en la reflexión, la creación y la vaga esperanza de dejar una obra perdurable. Su aproximación a los postulados románticos se conjugó con una orientación estética clasicista y desembocó en una honda meditación sentimental, de expresión contenida. Leopardi, en efecto, no tuvo una lengua poética propia, antes bien se acomodó al estilo noble de la tradición italiana a partir de Petrarca, pero, dentro de ella, se movió en el nivel más llano, incluso con momentos de realismo coloquial. Los rasgos que le hacen inconfundible son el tono radicalmente pesimista, nihilista y escéptico, y la nitidez con que dibuja paisajes y escenas de costumbres transfigurados en estados de ánimo. El título fundamental de su paraca obra poética son los "Cantos", centrados en la evocación de la juventud frustrada, en el placer visto como interrupción del dolor adulto y en las cavilaciones en torno a la vacuidad de la vida. 
 "A LA LUNA" DE G. LEOPARDI
Oh, tú, graciosa luna, bien recuerdo
que sobre esta colina, ahora hace un año,
angustiado venía a contemplarte:
y tú te alzabas sobre aquel boscaje
como ahora, que todo lo iluminas.
Mas trémulo y nublado por el llanto
que asomaba a mis párpados, tu rostro
se ofrecía a mis ojos, pues doliente
era mi vida; y aún lo es, no cambia,
oh mi luna querida. Y aún me alegra
el recordar y el renovar el tiempo
de mi dolor. ¡Oh, qué dichoso es
en la edad juvenil, cuando aún tan larga
es la esperanza y breve la memoria,
el recordar las cosas ya pasadas,
aun tristes, y aunque duren las fatigas!
4. POESÍA ROMÁNTICA FRANCESA
   Hasta 1820, Madame de Staël y François René de Chateaubriand fueron las dos grandes figuras del Romanticismo francés: ella es autora del ensayo "Sobre Alemania"; él es conocido sobre todo por la autobiografía "Memorias de ultratumba". Posteriormente, la influencia de Rousseau, Goethe y Lord Byron propició la aparición de un grupo poético en el que destacaron Alphonse de Lamartine y Victor Hugo. 

1. ALPHONSE DE LAMARTINE

Lamartine escribió las "Meditaciones", un conjunto de poemas elegíacos que provocaron una gran conmoción por su tono suavemente melancólico y la delicada ternura con la que expresa su sentimiento amoroso, visto siempre como pura emoción. También tuvo éxito "El lago", poema en el que la visión de la naturaleza da lugar a una gran exaltación lírica.

2. VICTOR HUGO

   
El apasionante novelista de "Nuestra Señora de París" y de "Los miserables", el dramaturgo de "Cromwell", principal manifiesto del Romanticismo en Francia, y de "Hernani", el crítico, el polemista, el hombre público, el héroe nacional, fue siempre y sobre todo poeta impenitente. Del inicial legitimismo durante la restauración y de la postura monárquica, pasó a un liberalismo de vanguardia que se manifestó en un discreto apoyo al movimiento popular de 1848, en la oposición al golpe de estado contra Luis Napoleón Bonaparte y en quince años de exilio, en las islas del Canal y en Bélgica, a causa de su enfrentamiento acérrimo con el gobierno de Napoleón III. De todas estas actitudes y de todas las experiencias, sentimientos, ideas y veleidades de una larga vida hay un copioso reflejo en sus libros de versos: "Odes et ballades", "Orientales", "Les feuilles d´automne", "Les chants du crépuscule" "Les contemplations"... 
LA NOVELA HISTÓRICA

La novela romántica es esencialmente histórica, es decir, está ambientada en el pasado, normalmente medieval (lo que constituye un reflejo del nacionalismo). No obstante, los protagonistas no suelen ser grandes figuras históricas. Este hecho no es arbitrario, porque cuando se trata de un personaje de primera magnitud, se conocen los acontecimientos y se impone la realidad, de forma que el resultado es una historia novelada; con personajes anónimos, el escritor tiene libertad para crear al héroe y establecer las condiciones necesarias para enfrentarlo a su mundo.

WALTER SCOTT



   Walter Scott (1771-1832) nació en Edimburgo, en una familia de antiguas tradiciones escocesas. En 1772 sufrió poliomielitis, enfermedad que lo dejó cojo. Tras pasar los primeros años de su infancia en los Borders, en 1775 regresa a Edimburgo, donde estudió Derecho. Una vez acabada la carrera, realizó el primero de los muchos viajes que lo llevaron a tierras poco frecuentadas, al norte de Escocia, en búsqueda de nuevas baladas que todavía estuvieran vivas dentro de la tradición oral. En 1797, se casó con Margaret Charlotte Charpentier.
En 1804 adquirió una imprenta. Gracias a los buenos resultados de la empresa, compró el castillo de Abbotsford, donde vivió hasta el final de su vida, con la visión de revivir el mundo aristocrático de los terratenientes. La quiebra de la imprenta lo condujo a trabajar frenéticamente para poder hacer frente a las deudas y mantener su casa. Scott murió en 1832.

   En 1814 publicó "Waverley", considerada la primera novela histórica. Empezada en 1805, no terminó la obra hasta 1813, momento en que se vio obligado a publicarla, de forma anónima, empujado por las necesidades económicas. En esta novela se detectan ya las características fundamentales de sus obras: el interés por el folclore local; las descripciones de paisajes y de acontecimientos históricos; la enorme fuerza de los diálogos; la caracterización del héroe típicamente romántica y la influencia de la novela gótica. Esta novela, "Guy Mannering" y "El anticuario" forman la denominada "trilogía escocesa".
 En "Cuentos de mi posadero" se encuentran narraciones muy conocidas como "La pastora de Lammermoor" o "Rob Roy". En 1823 publicó su obra más famosa, "Ivanhoe", que presenta el conflicto anglo-escocés en el enfrentamiento entre normandos y sajones durante la época de Ricardo Corazón de León.
   Los personajes de Scott son héroes desconocidos, con los que el pueblo puede identificarse fácilmente; son personajes planos, que permiten al autor tratar grandes conflictos históricos y revivir el pasado desde una perspectiva nostálgica y conservadora.


[Ivanhoe lleva a cabo su particular cruzada contra Juan Sin Tierra, pérfido hermano del rey que se aprovecha de su retención en Austria para disfrutar del trono. Para ello se sirve de la ayuda de Robin de Locksley, que posteriormente será conocido como Robin Hood. Este se presenta en un certamen de tiro con arco, y compite con Huberto, favorito del arrogante príncipe Juan. Primero dispara Huberto, que da en el círculo central de la diana, pero no justo en el centro]
Quitaron el blanco y lo sustituyeron por otro de igual tamaño. En su calidad de vencedor, Huberto tenía derecho a tirar el primero; examinó el blanco con mucha atención, y miró durante largo rato con la vista la distancia, teniendo en la mano su arco tendido y la flecha puesta en la cuerda. Al fin, avanzó un paso, levantó el arco a lo largo del brazo, hasta que la empuñadura estuvo casi al nivel de sus ojos, y retiró la cuerda hacia la oreja. La flecha hendió el aire, silbando, y fue a clavarse en el círculo interior del blanco, pero no exactamente en el centro. –No habéis tenido en cuenta el viento, Huberto –dijo Locksley, tendiendo su arco–; sin esa circunstancia, el tiro hubiera sido mejor. Profiriendo estas palabras, y sin tomarse la molestia de apuntar, Locksley se colocó en el sitio indicado y desemballestó su flecha, con aire al parecer tan negligente como si ni siquiera mirara al blanco. Hablaba todavía en el momento de partir la flecha, y no obstante, esta se clavó dos pulgadas más cerca del centro que la del guarda. –¡Voto al sol que nos alumbra! –exclamó el príncipe–; si te dejas vencer por ese bribonazo, mereces que te ahorquen. […] Alentado de esta suerte, Huberto ocupó nuevamente su sitio, y no echando en saco roto el consejo de su adversario, tuvo en exacta cuenta la ligera ráfaga de aire que acababa de levantarse, y tiró con tal destreza que su flecha fue a clavarse en el mismo centro del blanco. –¡Hurra! ¡Viva Huberto! –gritó la multitud, que se interesaba más por su paisano que por un desconocido–. ¡En el centro!... ¡En el centro! ¡Viva Huberto! –¿Cómo te las arreglarás ahora, Locksley, para mejorar ese flechazo? –dijo el príncipe con sonrisa irónica. –Voy a rajar su flecha –respondió Locksley. Y apuntando con más atención que la primera vez, su flecha cayó derecha sobre la del guarda y la hizo astillas. Esta maravillosa prueba de destreza petrificó de tal suerte a los espectadores, que no pudieron dar curso a su sorpresa con las aclamaciones ordinarias. –¡Es el diablo –murmuraban los arqueros– y no un hombre de carne y hueso! Jamás se ha visto cosa igual desde que se tendió el primer arco en Inglaterra.


ALEJANDRO DUMAS






   Nació en 1802 en Villers-Cotterêts; con unos estudios deficientes, se instaló en París y comenzó a trabajar para el duque de Orleans como escribiente. La fama le llegó en 1829 a raíz de la representación, en la "Comédie Française", de "Enrique III y su corte". Publicando dramas y novelas históricas, adquirió una considerable fortuna que dilapidó y, asediado por los acreedores, huyó a Bruselas. Regresa a París en 1853 y se e4mbarca en diversas empresas que fracasaron. Casi arruinado, se refugia en casa de su hijo, donde murió en 1870.


   Dumas fue un escritor muy prolífico: publicó unas 300 obras de temas muy variados (tragedias, dramas, melodramas, novelas de aventuras, etc.), además de numerosos artículos. Sin embargo, a menudo contó con la ayuda de colaboradores, entre los cuales destaca Auguste Marquet, que intervino en varias novelas suyas: "Los tres mosqueteros" y "El conde de Montecristo".


VICTOR HUGO


   Las novelas de Victor Hugo se ambientan en el pasado, pero conectándolo con los debates contemporáneos más importantes. De hecho, todas sus novelas están al servicio de una idea, lo que explica las numerosas digresiones que interrumpen la narración; además, en sus obras, el narrador se identifica con los pobres, hecho único por aquel entonces en la literatura francesa, en la que los temas y los protagonistas se extraían del mundo de la burguesía. Sus personajes están sometidos a una implacable fatalidad y, como consecuencia, se ofrece una aproximación a lo sublime, una lucha titánica destinada a fracasar.
   La primera gran novela de este autor es "Nuestra Señora de París" (1831). Más tarde, publica "Los Miserables" (1862).


[La novela se inicia con unas celebraciones populares frente a la iglesia de Nuestra Señora de París, donde conocemos a Esmeralda, la bailarina gitana, Quasimodo, un deforme y feo jorobado que se encarga de las campanas de la iglesia, y Claude Frollo, un clérigo. Frollo, atraído por la bailarina, pide a su protegido Quasimodo que la rapte. Sin embargo, la intervención del capitán Febo impide la consumación del secuestro y lleva a Quasimodo a la condena del suplicio público. Es azotado en la plaza, y recibe todo el odio y los insultos del pueblo, que lo detesta por su fealdad. Quasimodo pide agua]
–¡Agua! –repitió por tercera vez Quasimodo.
Entonces vio cómo se apartó el gentío. Una muchacha curiosamente ataviada salió de entre la gente. Iba acompañada de una cabrita blanca de cuernos dorados y llevaba una pandereta en la mano.
El ojo de Quasimodo centelleó. Era la bohemia a la que había intentado raptar la noche anterior, fechoría por la que comprendía vagamente que estaba sufriendo aquel castigo, lo que, por otra parte, no era cierto ni mucho menos, pues se le estaba juzgando por la desgracia de ser sordo y por haber sido juzgado por un sordo. Estaba seguro de que también ella había venido para vengarse y darle, como hacían los otros, su golpe correspondiente. […]
Ella, sin decir una sola palabra, se aproximó al reo, que se retorcía en vano para librarse de ella, y soltando una calabaza que a guisa de recipiente tenía atada a la cintura, la acercó muy despacio a los labios áridos del desdichado.
Entonces, de aquel ojo tan seco y encendido hasta entonces, se vio desprenderse una lágrima que fue lentamente deslizándose por aquel rostro deforme y contraído hacía ya mucho rato por la desesperación.
EL JOROBADO DE NOTRE DAME (DISNEY):http://www.youtube.com/watch?v=9jccw6VAbmk

MARY SHELLEY

   Mary Wollstonecraft Shelley nació en Londres. Hija del escritor y economista William Godwin y de la escritora feminista Mary Wollstonecraft, se educó en un ambiente de ideas románticas e ilustradas. Con 17 años se escapó de casa junto al poeta Percy Byshe Shelley, con quien se casó dos años más tarde, cuando se suicidó su primera esposa. Al morir su esposo, Mary Shelley pidió a pie de pira que se abriera el cadáver de su marido para sacarle el corazón; conservó esta víscera y la llevo consigo a todos sus viajes. Murió paupérrima en Londres en 1851.

   Su obra más destacada, "Frankestein o el moderno Prometeo", es de 1818. Se considera una obra maestra de la llamada novela gótica.
                                                    
A. Una siniestra noche del mes de noviembre, pude por fin contemplar el resultado de mis fatigosas tareas. Con una ansiedad casi agónica, coloqué al alcance de mi mano el instrumental que iba a permitirme encender el brillo de la vida en la forma inerte que yacía a mis plantas. Era la una de la madrugada, la lluvia repiqueteaba lúgubremente en las calles y la vela que iluminaba la estancia se había consumido casi por completo. De pronto, al tenebroso fulgor de la llama mortecina, observé cómo la criatura entreabría sus ojos ambarinos y desvaídos. Respiró profundamente y sus ojos se movieron convulsos.
¿Cómo podía transmitirle la emoción que sentí ante aquella catástrofe o hallar frases que describan el repugnante engendro que, al precio de tantos esfuerzos y trabajos, había creado? Sus miembros estaban, es cierto, bien proporcionados y había intentado que sus rasgos no carecieran de cierta belleza. ¡Belleza! ¡Dios del cielo! Su piel amarillenta apenas cubrían la red de músculos y vasos sanguíneos. Su cabello era largo y sedoso, sus dientes muy blancos, pero todo ello no lograba más que realzar el horror de sus ojos vidriosos, cuyo color podía confundirse con el de las pálidas órbitas en las que estaban profundamente hundidos, lo que contrastaba con la arrugada piel del rostro y la rectilínea boca de negruzcos labios.
Aunque muy numerosas, las alteraciones de la existencia son menos apreciables que las de los sentimientos humanos. A lo largo de dos años había trabajado encarnizadamente con el solo objeto de otorgar vida a un organismo inanimado. Para lograrlo me había privado del necesario descanso, puesto en serio peligro mi salud, sin que ninguna moderación pudiera apagar mi fervor. Y, sin embargo, cuando mi obra estaba ya lista, mi sueño perdía todo atractivo y una repulsión invencible se apoderaba de mí.
No pudiendo soportar por más tiempo la visión del monstruo, salí precipitadamente del laboratorio [...]

B. "¡Maldito, maldito creador! ¿Por qué me disteis la existencia? ¿Por qué no extinguí, en aquel mismo instante, la llama de la vida que con tanta inconciencia habíais encendido? No sé, en verdad, qué me contuvo. La desesperación no había hecho presa todavía en mí con todo sus horror inenarrable. No experimenté, entonces, más que cólera y un deseo invencible de venganza. ¡Qué placer me hubiera producido la destrucción del chalet y de todos los que lo habitaban! ¡Con qué gozo hubiera escuchado sus alaridos de espanto y dolor! [...] A aquellas horas todas las criaturas descansaban o gozaban; sólo yo, maldito monstruo diabólico, acarreaba en mi interior mi propio infierno y, al no encontrar una amistad o un afecto, deseaba arrancar de raíz los árboles y dispensar a mi paso la muerte y la destrucción, tras de lo cual tomaría asiento en las ruinas y contemplaría las pavesas acumuladas a mi alrededor"

C. "- Estáis equivocado- respondió el inbfame monstruo-. Pero, a pesar de todo, estoy dispuesto a discutir con vos en vez de proferir amenazas. Os he dicho ya que mi maldad proviene, tan sólo, de mi desdicha. ¿Acaso no me rechaza toda la humanidad? Vos, mi creador, deseáis destruirme y, de este modo, vencer. Pero reflexionad, decidme ¿por qué debo ser misericordioso para con los demás si ellos se muestran tan implacables conmigo? A vuestro entender no sería un crimen arrojarme en un abismo para destruir este cuerpo que construisteis con vuestras propias manos. ¿Por qué debo respetar al ser humano cuando éste alberga para conmigo tales deseos? Que conviva en buena hora conmigo; si aceptara, lejos de causarle el menor daño, yo le haría todo el bien que de mí dependiera y, llorando de felicidad, le daría pruebas de mi gratitud.[...]Si no pueden sentir amor por mí, ¡allá ellos!, sentirán miedo[...]"

miércoles, 11 de enero de 2012

TEMA 7. EL ROMANTICISMO Y SU CONCIENCIA DE MOVIMIENTO LITERARIO

Las consecuencias de la Revolución Francesa se dejaron sentir durante todo el siglo XIX: el que se hubieran podido cambiar en Francia las bases sociales y políticas del Antiguo Régimen puso sobre aviso a los estamentos privilegiados de los demás países, que adoptaron una actitud defensiva ante cualquier intento de oponerse a su posición dominante. Esta situación marca los avatares políticos de la primera mitad del siglo XIX, en la que se suceden los enfrentamientos políticos entre los partidarios del Antiguo Régimen, que se resiste a desaparecer, y los defensores de un liberalismo que pretende cambiar las viejas estructuras sociales, pero que pronto se ve sobrepasado por los incipientes movimientos obreros.
 
 
   En Francia, las contradicciones dentro del proceso revolucionario llevaron al poder a Napoleón Bonaparte, quien, fruto de sus conquistas militares, llegó a formar un imperio que se extendió por gran parte de Europa. Sin embargo, la gran potencia económica de la época era Inglaterra, único lugar donde se había producido una verdadera revolución industrial. En Europa Central, Austria seguía siendo la gran potencia, pero entre los disgregados estados alemanes e italianos fue extendiéndose la idea de la unificación, impulsada por los liberales. Entre tanto, Rusia vivía todavía en condiciones semifeudales, y los Estados Unidos prosiguieron su expansión territorial y demográfica.
   En España, los numerosos errores diplomáticos de Godoy y las rivalidades entre Carlos IV y su hijo Fernando VII conducen a la invasión francesa de 1808: comienza la Guerra de la Independencia. La llegada de los franceses, que colocan en el trono a José I, provoca la división entre los españoles. Las Cortes de Cádiz aprobaron la Constitución de 1812, de signo inequívocamente liberal, pero el nuevo rey Fernando VII, a su llegada en 1814, hace caso omiso de la Constitución y comienza un periodo de gobierno absolutista. Tras su muerte en 1833, se produce una guerra civil entre los absolutistas o carlistas, que se muestran partidarios de que la sucesión al trono recaiga en Carlos, hermano de Fernando VII, y los liberales, que apoyan a la hija del rey, la futura Isabel II. Vencen los “isabelinos”, pero, dada la minoría de edad de la princesa, ejerce de regente su madre, María Cristina, hasta 1840. En este periodo se dan los primeros pasos hacia la instauración de un régimen liberal: la medida más importante es la desamortización de los bienes eclesiásticos impulsada por el ministro Mendizábal.  
 
 
   La primera mitad del siglo XIX en Europa se cierra con nuevas e importantes convulsiones: las revoluciones de 1848. Muy significativa es la participación de las masas obreras en estas revueltas: es justamente en este clima social y en este año cuando Kart Marx y Friedrich Engels publican el “Manifiesto Comunista”. Pero las reivindicaciones obreras no son atendidas y se produce una honda fractura entre el liberalismo burgués y los movimientos obreros.

I. EL ROMANTICISMO


  Se conoce con el término Romanticismo el movimiento cultural que se opone a los principios característicos de la Ilustración y que es el resultado de la profunda crisis social e ideológica de un mundo en acelerado cambio. La crisis de los seguros valores tradicionales, la despersonalización del individuo dentro de la nueva sociedad industrial, el auge del materialismo y la tecnificación conducen a dos actitudes opuestas: el rechazo de la nueva sociedad (sea añorando un pasado perdido, sea forjando mundos ideales) o la reivindicación de un progreso más acentuado que permita configurar una nueva sociedad en la que tengan cabida la fantasía, la espiritualidad, la libertad y la justicia.
 
 Los orígenes del Romanticismo hay que buscarlos en el siglo XVIII, sobre todo en la filosofía y la cultura alemanas. Se produce allí un movimiento llamado Sturm und Drang. Se designa con este nombre a una corriente a la vez política y literaria del la segunda mitad del siglo XVIII, nacida como respuesta al racionalismo ilustrado. El Sturm und Drang destacaba la superioridad de los sentimientos y exaltaba las emociones, prefiriendo la pasión a la razón; como movimiento contestatario propio de escritores jóvenes, se rebelaba contra las autoridades alemanas y los príncipes que dirigían el país. Veía en la Revolución Francesa un modelo a seguir y consideraba la libertad y los derechos humanos como valores esenciales. Buscaba la emancipación del individuo y rechazaba la vida profesional burguesa, así como sus valores morales. Inspirándose en Jacques Rousseau, mostró un gran interés por la naturaleza, el marco que permitía al individuo reencontrarse, despertar sus sentidos y expresar sus sentimientos con mayor libertad.
  Esta sensibilidad prerromántica se manifiesta bien pronto en Inglaterra y, con mayor o menor intensidad, se extiende por toda Europa. Las peculiares circunstancias históricas y políticas que atraviesa España durante la primera mitad del siglo XIX son las que explican el tardío desarrollo que el movimiento romántico tiene en la literatura española.
 
    Rasgos característicos del Romanticismo son los siguientes:

1. Irracionalismo: se niega que la razón explique por completo la realidad. El mundo es, en su esencia, un misterio; ya no hay certezas absolutas y no sirven las respuestas tradicionales a los interrogantes que la realidad ofrece.
 
 
2. Subjetivismo: si la razón tiene sus límites, son necesarias otras formas de conocimiento, que para los románticos son la intuición, la imaginación y el instinto.
 
3. Idealismo: el romántico siente predilección por lo absoluto, por lo ideal. El choque entre sus anhelos y la realidad prosaica produce en el artista romántico un hondo desengaño y un hastío vital que lo llevan a rebelarse contra las normas morales, sociales, políticas y religiosas.
 
4. Individualismo: el artista romántico tiene una conciencia aguda y dolorosa de la propia personalidad, de ser distinto a los demás, y afirma constantemente ese yo frente a todo lo que le rodea. Es un genio dedicado por entero a la creación: la obra de arte es el resultado de un momento de inspiración que refleja la valía de su autor.
 
 
5. Evasión: el romántico puede optar por huir de la realidad inmediata recreando épocas pretéritas, como la Edad Media, o lugares lejanos o exóticos, como Oriente, América…También puede escapar refugiándose en sí mismo, lo que justifica la preferencia por lugares solitarios, como castillos, cementerios, jardines, etc. Una forma extrema de evasión es el suicidio.
 
 
6. Naturaleza dinámica: el artista romántico representa la Naturaleza en forma dramática, en movimiento y con preferencia por la ambientación nocturna. La naturaleza se identifica con los estados de ánimo del creador.
 
7. Nacionalismo: se forja el concepto de pueblo como entidad a la que pertenecen individuos que comparten una serie de rasgos comunes: lengua, costumbres, folclore, leyes…De ahí el interés por conocer lo que tiene de particular el espíritu de cada nación.
 
II. EL ROMANTICISMO ALEMÁN
 
 
A. JOHANN CHRISTOPH FIEDRICH VON SCHILLER


 
  Schiller (1759-1805) nació en Marbach amb Neckar (Alemania). Estudió en una escuela militar y llegó a ser médico como su padre, cargo que abandonó al ser arrestado por haber asistido al estreno de su primera obra teatral, “Los bandidos”. Enfermo y perseguido por razones políticas, llevó una vida errática y miserable: se estableció en Jena, donde conoció a Goethe; este le consiguió una plaza de profesor de Historia sin sueldo en la Universidad. En 1799 se trasladó a Weimar, donde murió en 1805.
 
Teatroà Schiller creó el teatro nacional alemán moderno. Es autor de “Los bandidos”, “Cábala y amor”, “Don Carlos”, la trilogía “Wallenstein”, “María Estuardo”, “La doncella de Orleans” y “Guillermo Tell”.  Solo las primeras piezas de Schiller pueden considerarse prerrománticas, ya que más tarde su teatro evolucionó hacia el Neoclasicismo.
  Las obras de Von Schiller presentan conflictos del alma, la cual, al seguir los impulsos más nobles, entra en discordia con el universo. Tiene tendencia a los efectos escénicos, que a veces lo acercan a la ópera, y utiliza un estilo retórico; muchas de sus obras recurren a una ambientación histórica, si bien la realidad no queda plasmada de forma fidedigna, sino que está al servicio de las ideas revolucionarias y subversivas que defiende.

B. JOHANN WOLFGANG GOETHE
    
   Goethe (1749-1832) es un autor difícil de clasificar: no se puede etiquetar como neoclásico ni como romántico, ya que en realidad representó todas las corrientes y no quiso estar adscrito a ninguna.
    Nació en 1749 en Frankfurt am Main, en una familia burguesa que poseía una gran biblioteca. En 1765 se fue a Leizpig a estudiar Derecho, pero enfermó y regresó a Frankfurt, donde mantuvo un reposo de 2 años. En 1770 se trasladó a Estrasburgo, continuó sus estudios de Derecho y los amplió con asignaturas de Medicina e Historia. En 1775 se marchó a Weimar y allí dedicó 10 años a participar en la vida pública y científica. Más tarde, en 1789, se estableció en Roma,  donde inició una estapa de madurez estéticamente neoclásica. Murió en 1832.

  La etapa prerromántica de Goethe está representada, sobre todo, por “Los sufrimientos del joven Werther”, una novela publicada en 1774 con la que alcanzó una enorme popularidad. Sin embargo, su gran obra es el “Fausto”, tragedia publicada en dos partes (1808 y 1832, respectivamente).

b.1. “Los sufrimientos del joven Werther”: La  mayor parte de la acción está contada en forma de cartas que el joven Werther escribe a su amigo Wilhelm. El protagonista es un joven que no sabe qué hacer con su existencia y que se marcha a la ciudad de W para huir del mundo burgués. Allí se pasea por la naturaleza para dibujarla, ya que se considera artista. Un día es invitado a un baile, donde conoce a una joven llamada Charlotte (Lotte), hija de un personaje distinguido. La muchacha, desde la muerte de su madre cuida de sus hermanos. Werther sabe que Charlotte está comprometida con Albert, pero eso no le impide enamorarse inmediatamente de ella. Finalmente, Werther acaba con su vida (el impacto de este libro se manifestó socialmente en una oleada de suicidios).
 
"LOS SUFRIMIENTOS DEL JOVEN WERTHER"  

12 de mayo
  No sé si por estos lugares se pasean hechiceros espíritus o si un delirio del cielo llena mi pecho, porque todo lo que me rodea me parece un paraíso. A la entrada de la ciudad hay una fuente… una fuente a la que me encuentro adherido, como por encanto, igual que Melusina y sus hermanas. A la falda de una pequeña colina, se puede ver una bóveda; se bajan 20 escalones y se ve saltar el agua más pura y transparente de los peñascos de mármol. La pequeña pared que forma su recinto, los árboles, que techan con su sombra la frescura del lugar, todo esto tiene un no sé qué atractivo y desconsolador al mismo tiempo; y no pasa un día que deje de descansar ahí una hora. Las mozas vienen a buscar agua; ocupación inocente y pacífica, que no desdeñaban en otros tiempos las hijas de los reyes. Cuando ahí estoy sentado recuerdo una vida patriarcal; rememoro que nuestros antepasados a la vera de la fuente creaban sus relaciones; que ahí era adonde iban a hablarles de amor; que alrededor de las claras fuentes revoloteaban y jugueteaban incesantes mil genios bienhechores.
  ¡Oh! Si hay alguien incapaz de sentir aquí lo que yo siento, es que no ha probado el placer de la suave frescura de una fuente, después de una larga jornada por un camino árido y vacío, bajo los ardientes rayos de un sol que quema.

15 de mayo
 
  Las buenas gentes de la localidad me van conociendo y me quieren, sobre todo los niños. Al principio, cuando me acercaba a ellos y les hacía algunas preguntas con cariño, imaginaban que quería burlarme y me contestaban con brusquedad, casi brutalmente.
  No me enojaba por eso, pero no dejé de sentir vivamente la verdad de una observación que antes había hecho: que ciertas personas de alta sociedad se apartaban de sus inferiores, como si el acercarse a ellos o dejar que se les acercaran debiera robarles la dignidad; y algunos casquivanos o majaderos se divierten y complacen en fingir familiaridad con el vulgo para hacerle sentir después su desprecio de manera asertiva.
  Sé que no todos somos iguales ni podemos serlo; pero sostengo que quien se crea obligado a alejarse de lo que se llama el pueblo para mantenerlo respetado, no vale más que el cobarde que se oculta del enemigo, por miedo a que se le venza. Al venir uno de estos días a la fuente, encontré ahí a una jovencita que, luego de haber llenado su cántaro, lo había puesto en la escalera y veía hacia todos lados para ver si encontraba a alguna compañera que le ayudara a subirlo a su cabeza. Bajé las escaleras y le dije a los ojos.
-¿Quiere ayuda, señorita?
   Se puso más encarnada que la grana y sólo atinó a decir:
-¡Oh, señor…!
-¡Vamos, vamos dejémonos de cumplidos! -repliqué.
  La chica arregló su rodete sobre la cabeza, le puse el recipiente y muy agradecida subió las escaleras de la fuente.

b.2. “Fausto”:  Fausto en un hombre mayor y de conocimientos enciclopédicos que pacta con el diablo Mefistófeles para alcanzar la eterna juventud a cambio de entregarle su alma. Seduce así a la bella Margarita, quien acaba muriendo a causa de la propia actuación de Fausto. Después de un largo paseo por la Grecia clásica: allí tiene relaciones con Helena y muere al caer en un foso que le ha puesto Mefistófeles. Su alma es conducida, no obstante, al cielo, puesto que al final se ha esforzado por hacer el bien. Esta obra plantea algunas cuestiones de gran profundidad filosófica, como la juventud eterna, la libertad, la salvación a través del eterno femenino, las relaciones entre el bien y el mal o los límites de la naturaleza humana.


   Goethe también escribió poesía (“Elegías romanas”, “Hermann y Dorotea”, “Diván de Oriente y Occidente”); novela  (“Los años de aprendizaje de Wilhelm Meister”, “Las afinidades electivas”) y teatro (“Ifigenia en Táride”,”Nausica”, “Torcuato Tasso”).
 
"FAUSTO"



 En la primera escena vemos a Fausto, un sabio, expresar su voluntad y su frustración:
 
FAUSTO.–Ahora ya, ¡ay!, he estudiado a fondo filosofía, leyes, medicina y por desgracia también teología, con ardoroso esfuerzo. Y ahora me encuentro, ¡pobre de mí!, tan sabio como antes. Me llaman maestro y hasta doctor, y diez años llevo ya zamarreando a mis discípulos, cogidos de la nariz, arriba, abajo, a este lado y al otro…, y veo que no podemos saber nada. Lo cual me achicharra la sangre. Cierto que soy más discreto que todos esos jactanciosos doctores, maestros, escribanos y clérigos; no me quitan el sueño escrúpulos ni dudas y no le tengo miedo ni al infierno ni al diablo…; pero, en cambio, también ha huido de mí toda alegría, no me imagino saber nada a derechas, no me hago la ilusión de poder enseñar nada, ni de mejorar ni convertir a los hombres. Tampoco tengo bienes, ni dinero, ni honor y lustre mundanos; un perro no habría podido aguantar tanto esta vida. Por eso me he consagrado a la magia, a ver si por la fuerza y el verbo del espíritu se me puede revelar más de un misterio, a fin de no tener más necesidad de decir, sudando la gota gorda, aquello que no sé; de reconocer lo que el mundo encierra en su más íntimo meollo, contemplar toda la fuerza operante y las simientes y no seguir atascado en palabras.
Mefistófeles convence a Fausto de que su diabólico poder le puede proporcionar la plenitud vital que está buscando, siempre y cuando pueda disponer de su espíritu tras su muerte. Fausto acepta:
 
FAUSTO.–¡Te brindo la apuesta!
MEFISTÓFELES.–¡Acepto!
FAUSTO.–¡Venga esa mano! ¡Diréle al momento: aguarda! ¡Eres tan bello! ¡Luego podrás tú cargarme de cadenas y yo me iré gustoso a pique! ¡Cuando doblen por mí las campanas, quedarás libre de tu servidumbre; cuando el reloj se pare y caiga el minutero, se habrá acabado el tiempo para mí!
MEFISTÓFELES.–Piénsalo bien, que no hemos de olvidarlo.
FAUSTO.–En todo tu derecho estarás, que yo no me he pasado de ligero. Tal como me encuentro, esclavo soy, es decir, tuyo o de quien fuere.
MEFISTÓFELES.–Desde hoy mismo serviré como criado a la mesa del doctor. ¡Pero solo una cosa!… Por si vive o muere, os ruego un par de líneas.
FAUSTO.–¿También exiges un escrito, so pedante? ¿Es que no has conocido a ningún hombre ni de palabra de hombre sabes? ¿No es bastante que mi palabra explícita haya de ir unida a mis días eternamente? […] ¿Qué quieres tú de mí, espíritu malo? ¿Bronce, mármol, pergamino, papel? ¿Quieres que escriba con cincel, escoplo o pluma? A tu elección lo dejo.
MEFISTÓFELES.–¿Cómo puedes exagerar con tanto calor tu locuacidad? Para el caso, cualquier hojilla es buena. La firmarás con una gotita de sangre.
FAUSTO.–Si eso te satisface plenamente, sea por la payasada.
MEFISTÓFELES.–Es la sangre un jugo muy particular.
 
Tras visitar la cocina de una bruja, que prepara un elixir para que Fausto pueda rejuvenecer y conocer el amor, Fausto se encuentra a Margarita en la calle, de la que se queda prendado, y pide ayuda a Mefistófeles para conseguir su amor:
 
FAUSTO.–Mi linda señorita, ¿podría yo atreverme a ofreceros mi brazo y mi compañía?
MARGARITA.–Ni soy señorita ni linda; puedo ir a casa sin escolta. (Se aparta y vase.)
FAUSTO.–¡Por el cielo, que es hermosa esa chica! ¡Jamás vi nada que se le pareciera! ¡Es tan decente y virtuosa y al mismo tiempo tiene algo de pizpireta! ¡La grana de sus labios, la luz de sus mejillas no las olvidaré en tanto dure el mundo! ¡Al bajar los ojos quedóseme profundamente grabada en el corazón, y el que sea tan reservada viene a colmar su hechizo! (A Mefistófeles, que llega.) Oye: tienes que proporcionarme a esa muchacha.
MEFISTÓFELES.–¿Cuál?
FAUSTO.–La que acaba de pasar por aquí.
MEFISTÓFELES.–¿Esa? Pero si venía ahora del confesor, que la absolvió de todos sus pecados, que yo me escurrí detrás del confesionario. Es una chica la mar de inocente, que ni necesidad tendría de confesarse; sobre ella no tengo yo ningún poder.
FAUSTO.–Sin embargo, ya pasa de los catorce. […]
MEFISTÓFELES.–Ahora, bromas y cuchufletas aparte. Os digo que con esa chica no se puede ir deprisa. Por la tremenda no se consigue ahí nada; hemos de valernos de la astucia.
FAUSTO.–¡Tráeme algo de ese tesoro angelical! ¡Llévame junto a su lecho! ¡Proporcióname una cinta de las que le ciñen el busto, una media de mi adorada!
MEFISTÓFELES.–Para que veáis que me intereso por vuestras cuitas y quiero serviros, no perderemos un instante y hoy mismo os introduciré en su aposento.

martes, 10 de enero de 2012

RECUPERACIÓN DE LA LECTURA OBLIGATORIA DEL PRIMER TRIMESTRE

PRÓLOGO

1. La obra comienza con una intervención del coro. ¿Se anuncia aquí ya el tema de la obra y se anticipa el final? ¿Con qué palabras?


ACTO I

2. ¿Qué es lo primero que sabemos de Romeo? ¿De quién está enamorado? Indica alguna de las ideas que expone sobre el amor en este primer acto.

3. ¿Qué es lo primero que se nos dice de Julieta? ¿Qué actitud muestra en esta primera intervención ante las imposiciones de su familia?

4. El ama se muestra simpática y dicharachera desde el principio. Copia algunas frases que demuestren que es así.

5. ¿Cómo y dónde se conocen Romeo y Julieta? Señala las frases más significativas que intercambian.


ACTO II

6. En su segundo encuentro con Romeo, Julieta se muestra más decidida que él y toma la iniciativa. Indica cómo y con qué palabras.

7. ¿Por qué motivo se decide fray Lorenzo a ayudar a Romeo?

8. ¿Qué hace el ama para intermediar en la relación entre Romeo y Julieta?


ACTO III

9. ¿Qué actitud muestra Romeo ante la rivalidad de las dos familias? Copia sus palabras más significativas a este respecto.

10. Una vez muerto Mercucio, Romeo se lamenta de la “blandura” que le ocasiona su amor por Julieta y hace alusión a su masculinidad para vengar la muerte de su amigo. ¿Qué opinión te merecen las palabras de Romeo?

11. ¿Qué situación ambigua se produce cuando el ama intenta comunicar a Julieta la muerte de Teobaldo?

12. Al final del acto, Julieta se muestra rebelde con su padre, ¿por qué?

13. ¿Qué aconseja el ama a Julieta ante la decisión de sus padres de casarla con Paris?


ACTO IV

14. ¿Cómo interpreta la familia Capuleto las lágrimas de Julieta?

15. Resume el plan de fray Lorenzo.

16. ¿Qué dudas expresa Julieta ante la pócima que debe tomar?


ACTO V

17. Comenta cómo se va desplazando de lugar la acción en este acto.

18. ¿Cómo reacciona Romeo cuando encuentra a Paris en la tumba de Julieta? ¿Por qué lo mata finalmente?

19. Resume el desenlace trágico de los amantes.

20. ¿Qué consecuencias tiene para la ciudad y las dos familias la muerte de los amantes?

domingo, 8 de enero de 2012

EJERCICIOS DE ORTOGRAFÍA 1 (SEGUNDO TRIMESTRE)

1. Coloca tilde en las palabras que lo exijan de los siguientes enunciados:

Su tio Llorens vivia en Salou.
No entiendo por que os preocupais tanto de vuestra imagen.
¡Que me rompes el jersey!
Di de una vez adonde ibais cuando os vi a ti y a el.
Ni su inteligencia ni su caracter se adecuan al cargo que ocupa.
Tiene quince o dieciseis años.
¿Cuando llegaste habia mucha gente?

2. En los siguientes enunciados, sustituye el verbo "decir" por otros verbos sin que se repita ninguno:

Dime el significado de "núbil"
En la despedida, se limitó a decir unas frases de agradecimiento.
No quiso decir el secreto.
Se ha quedado sin poder decir sonido alguno.
En el juicio dijo que no lo conocía.
Me ha dicho que no necesita mi ayuda.
Te voy a decir una historia...
Dijo pormenorizadamente todo lo que había hecho.
¿A que no sabes decir un poema?
¿Sabes decir eso en inglés?

3. Señala cuál de las formas que aparecen es la adecuada:

Tu éxito ha sido fruto del (azahar/azar)
Luego te (enebro/enhebro) la aguja.
Este toro tiene rota un (hasta/asta)
Vaya un (hatajo/atajo) de pillos que estáis hechos.
¡(Hala/ Ala), vamos!
Sólo me ha dado tiempo a (ojear/hojear) el libro.
Voy a (ojear/hojear) cómo anda la gente ahí fuera.
La muerte de su padre le causó un (acervo/ acerbo) dolor.
Olivares fue el (valido/balido) de Felipe IV.
El (vacilo/bacilo) de Koch es el causante de la tuberculosis.

4.  Señala qué oraciones son incorrectas:

Me he olvidado que hoy era su cumpleaños.
Confío de que sea verdad.
Confío que sea verdad.
Pienso de que es verdad.
Recuerdo de que fue él.

TEMA 6. LA NOVELA EUROPEA DEL SIGLO XVIII. LOS HEREDEROS DE CERVANTES Y DE LA PICARESCA ESPAÑOLA EN LA LITERATURA INGLESA

  La novela es, junto con el ensayo, el género de mayor importancia durante el siglo XVIII. Se pueden distinguir dos tendencias fundamentales.

a) La novela didáctica, relacionada con los planteamientos del pensamiento ilustrado (la literatura se convierte en vehículo de transmisión de ideas)

b) La novela sentimental, que abre el camino a la novela romántica.

 En el siglo XVIII se avanza en las técnicas novelísticas de la descripción de ambientes y el retrato de personajes.

LA NARRATIVA INGLESA: EL NACIMIENTO DE LA NOVELA BURGUESA

   Los logros alcanzados en la novela son el reflejo de una sociedad florecinte cuya capital, Londres, era la mayor ciudad del mundo civilizado.

1. DANIEL DEFOE: "ROBINSON CRUSOE"



  La novela moderna en Inglaterra se inicia con la obra de Daniel Defoe (1660-1731). Defoe era un comerciante que recibió formación eclesiástica y que dedicó los últimos años de su vida a la escritura. Su primera novela, "Robinson Crusoe", relata la historia del joven aventurero Robinson que naufraga en una isla desierta, en la cual permanece 27 años hasta que consigue ser rescatado. Durante todo este tiempo tiene adaptarse a las condiciones de vida en la isla, primero en completa soledad, después en compañía del nativo Viernes. Destaca por la narración autobiográfica y por sus detalladas descripciones. 

ROBINSON CRUSOE (PELÍCULA DE LUIS BUÑUEL, 1954): http://www.youtube.com/watch?v=Y7BuN8eEYM0

  En "Moll Flanders" Defoe narra la vida de la protagonista desde su nacimiento, en el seno de una familia muy pobre, hasta que con su astucia y esfuerzo consigue ascender en la escala social. También de Daniel Defoe es "Diario del año de la peste", un escalofriante relato novelado en el que se describen con crudeza los horribles acontecimientos que coincidieron con la epidemia que asoló Londres y sus alrededores entre 1664 y 1666.
1. "ROBINSON CRUSOE" DE DANIEL DEFOE
"El buque encalló profundamente en las arenas, de manera que solo nos quedaba tratar de salvar la vida de cualquier manera... Once embarcamos en un bote... Una ola gigantesca cayó sobre el bote con tal violencia, que se dio vuelta en un instante... Nadé hacia adelante con todas mis fuerzas... Fui el único que consiguió pisar tierra, empapado, sin ropa para cambiarme y nada que comer y beber; sólo tenía un cuchillo, una pipa y un poco de tabaco en una cajita...Todo lo que se me ocurrió fue treparme a un frondoso árbol, y allí me propuse estarme la noche entera y decidir, a la mañana siguiente, cuál sería mi muerte.
  Anduve primero en busca de agua dulce. Después de beber y mascar tabaco trepé a mi árbol, tratando de hallar una posición de la cual no me cayera si el sueño me vencía. Había cortado un sólido garrote para defenderme.
  Al otro día no había huellas del temporal. La marea había zafado al barco y lo había traído hacia las rocas...Poco después de mediodía, el mar se puso como un espejo y la marea bajó tanto que pude acercarme a un cuarto de milla del barco (ya entonces sentía renovarse mi desesperación al comprender que si nos hubiésemos quedado a bordo, estaríamos a salvo y en tierra)... Nadé hasta el barco.
  Las provisiones de a bordo no habían sufrido absolutamente nada; pude satisfacer mi gran apetito, llenándome además los bolsillos de galleta. Bebí un buen trago de ron para fortalecerme ante la tarea que me esperaba...[...] Se presentaba el problema de elegir lo indispensable y al mismo tiempo preservarlo de los golpes del mar [...].
  Mi próxima tarea fue la de reconocer el lugar, en busca de un sitio adecuado para instalarme y almacenar mis efectos con toda seguridad... En la isla había aves; me pregunté si su carne sería o no comestible.
  Se me ocurrió que aún podría sacar muchas cosas útiles del barco, y me decidí a hacer otro viaje a bordo... Hallé 2 o 3 cajas de clavos y tornillos, un gran barreno, 1 o 2 docenas de hachuelas, y lo más precioso de todo, una piedra de afilar... Seguí yendo diariamente al barco, aprovechando la marea baja... Lo que más me alegró en aquellos viajes es que después de estar 5 o 6 veces, y cuando ya no esperaba encontrar nada que valiera la pena mover de su sitio, seguía descubriendo cosas que me servían... En la cabina del capitán hallé una caja con 36 libras esterlinas en monedas europeas, brasileñas y algunas piezas de oro y plata. Sonreí a la vista de aquel dinero. "¿Para qué me sirves?", exclamé... Pero luego lo pensé mejor y tomé el dinero.
  Mis pensamientos estaban ahora consagrados a encontrar los medios de asegurarme contra los salvajes y las bestias que pudiera haber en la isla... Calculé aquello que necesitaba en forma indispensable: en primer lugar agua dulce y aire saludable; luego abrigo y seguridad; finalmente, que si Dios me enviaba algún barco por las cercanías, no perdiera yo esa oportunidad de salvarme.
  En el barco encontré plumas, tinta y papel, e hice lo indecible por economizarlos; mientras duró la tinta pude llevar una crónica muy exacta, pero cuando se terminó me hallé imposibilitado de continuarla, ya que no pude hacer tinta a pesar de todo lo que probé. Esto vino a demostrarme que necesitaba muchas cosas fuera de las que había acumulado. Habiendo conseguido acostumbrar un poco mi espíritu a su actual condición y abandonando la costumbre de mirar al mar por si divisaba algún navío, me apliqué desde entonces a organizar mi vida y a hacerla lo más confortable posible... Fabriqué una mesa y una silla.
"
2. JONATHAN SIWFT: "LOS VIAJES DE GULLIVER"


 VIAJES DE GULLIVER (PELÍCULA): http://www.youtube.com/watch?v=988iuXXMCvs

   Jonathan Swift (1667-1745) nació en Dublín; su compromiso por mejorar la situación de Irlanda lo llevó a intervenir activamente en política a lo largo de toda su vida. En Inglaterra realizó estudios eclesiásticos y se ordenó por la iglesia anglicana.
  Comenzó su carrera como escritor dirigiendo un periódico conservador desde el que no dudó en manifestar con crudeza sus ideas políticas y religiosas. En 1729 da a conocer un panfleto que causó una gran impresión entre la sociedad contemporánea, "Una modesta proposición. Para prevenir que los niños pobres de Irlanda sean una carga para sus padres o el país, y para hacerlos útiles al público": en un alarde de ingenio y de humor negro, propone que sirvan de alimento a los más ricos. 
  Su primera gran obra es "Cuento de una barrica", en la que hace gala de una capacidad satírica que alcanzará su máxima expresión en "Los viajes de Gulliver". La acción de este libro transcurre, en la pirmera parte, en el país de Liliput, cuyos habitantes son unos seres diminutos. La segunda parte se desarrolla en el país de los gigantes, en el que Gulliver se convierte en el juguete de una niña. La tercera parte transcurre en el país de Laputa, formado por un territorio fijo y una isla volante. Y la cuarta, que encierra una crítica social más amarga, se desarrolla en el país de unos caballos, los houyhnhnms, que tienen una sociedad muy bien organizada.
2. "LOS VIAJES DE GULLIVER" DE J. SWIFT

    "No sería oportuno, por varias razones, molestar al lector con los detalles de nuestras aventuras en aquellas aguas. Baste decirle que en la travesía a las Indias Orientales fuimos arrojados por una violenta tempestad al noroeste de la tierra de Van Diemen. Según observaciones, nos encontrábamos a treinta grados, dos minutos de latitud Sur. De nuestra tripulación murieron doce hombres, a causa del trabajo excesivo y la mala alimentación, y el resto se encontraba en situación deplorable. El 15 de noviembre, que es el principio del verano en aquellas regiones, los marineros columbraron entre la espesa niebla que reinaba una roca a obra de medio cable de distancia del barco; pero el viento era tan fuerte, que no pudimos evitar que nos arrastrase y estrellase contra ella al momento. Seis tripulantes, yo entre ellos, que habíamos lanzado el bote a la mar, maniobramos para apartarnos del barco y de la roca. Remamos, según mi cálculo, unas tres leguas, hasta que nos fue imposible seguir, exhaustos como estábamos ya por el esfuerzo sostenido mientras estuvimos en el barco. Así, que nos entregamos a merced de las olas, y al cabo de una media hora una violenta ráfaga del Norte volcó la barca. Lo que fuera de mis compañeros del bote, como de aquellos que se salvasen en la roca o de los que quedaran en el buque, nada puedo decir; pero supongo que perecerían todos. En cuanto a mí, nadé a la ventura, empujado por viento y marea. A menudo alargaba las piernas hacia abajo, sin encontrar fondo; pero cuando estaba casi agotado y me era imposible luchar más, hice pie. Por entonces la tormenta había amainado mucho.
    El declive era tan pequeño, que anduve cerca de una milla para llegar a la playa, lo que conseguí, según mi cuenta, a eso de las ocho de la noche. Avancé después tierra adentro cerca de media milla, sin descubrir señal alguna de casas ni habitantes; caso de haberlos, yo estaba en tan miserable condición que no podía advertirlo. Me encontraba cansado en extremo, y con esto, más lo caluroso del tiempo y la media pinta de aguardiente que me había bebido al abandonar el barco, sentí que me ganaba el sueño. Me tendí en la hierba, que era muy corta y suave, y dormí más profundamente que recordaba haber dormido en mi vida, y durante unas nueve horas, según pude ver, pues al despertarme amanecía. Intenté levantarme, pero no pude moverme; me había echado de espaldas y me encontraba los brazos y las piernas fuertemente amarrados a ambos lados del terreno, y mi cabello, largo y fuerte, atado del mismo modo. Asimismo, sentía varias delgadas ligaduras que me cruzaban el cuerpo desde debajo de los brazos hasta los muslos. Soló podía mirar hacia arriba; el sol empezaba a calentar y su luz me ofendía los ojos. Oía yo a mi alrededor un ruido confuso; pero la postura en que yacía solamente me dejaba ver el cielo. Al poco tiempo sentí moverse sobre mi pierna izquierda algo vivo, que, avanzando lentamente, me pasó sobre el pecho y me llegó casi hasta la barbilla; forzando la mirada hacia abajo cuanto pude, advertí que se trataba de una criatura humana cuya altura no llegaba a seis pulgadas, con arco y flecha en las manos y carcaj a la espalda. En tanto, sentí que lo menos cuarenta de la misma especie, según mis conjeturas, seguían al primero. Estaba yo en extremo asombrado, y rugí tan fuerte, que todos ellos huyeron hacia atrás con terror; algunos, según me dijeron después, resultaron heridos de las caídas que sufrieron al saltar de mis costados a la arena. No obstante, volvieron pronto, y uno de ellos, que se arriesgó hasta el punto de mirarme de lleno la cara, levantando los brazos y los ojos con extremos de admiración, exclamó con una voz chillona, aunque bien distinta: Hekinah degul. Los demás repitieron las mismas palabras varias veces; pero yo entonces no sabía lo que querían decir. El lector me creerá si le digo que este rato fue para mí de gran molestia. Finalmente, luchando por libertarme, tuve la fortuna de romper los cordeles y arrancar las estaquillas que me sujetaban a tierra el brazo izquierdo -pues llevándomelo sobre la cara descubrí el arbitrio de que se habían valido para atarme-, y al mismo tiempo, con un fuerte tirón que me produjo grandes dolores, aflojé algo las cuerdecillas que me sujetaban los cabellos por el lado izquierdo, de modo que pude volver la cabeza unas dos pulgadas. Pero aquellas criaturas huyeron otra vez antes de que yo pudiera atraparlas.
     Sucedido esto, se produjo un enorme vocerío en tono agudísimo, y cuando hubo cesado, oí que uno gritaba con gran fuerza: Tolpo phonac. Al instante sentí más de cien flechas descargadas contra mi mano izquierda, que me pinchaban como otras tantas agujas; y además hicieron otra descarga al aire, al modo en que en Europa lanzamos por elevación las bombas, de la cual muchas flechas me cayeron sobre el cuerpo -por lo que supongo, aunque yo no las noté- y algunas en la cara, que yo me apresuré a cubrirme con la mano izquierda. Cuando pasó este chaparrón de flechas oí lamentaciones de aflicción y sentimiento; y hacía yo nuevos esfuerzos por desatarme, cuando me largaron otra andanada mayor que la primera, y algunos, armados de lanzas, intentaron pincharme en los costados. Por fortuna, llevaba un chaleco de ante que no pudieron atravesar.
     Juzgué el partido más prudente estarme quieto acostado; y era mi designio permanecer así hasta la noche, cuando, con la mano izquierda ya desatada, podría libertarme fácilmente. En cuanto a los habitantes, tenía razones para creer que yo sería suficiente adversario para el mayor ejército que pudieran arrojar sobre mí, si todos ellos eran del tamaño de los que yo había visto. Pero la suerte dispuso de mí en otro modo. Cuando la gente observó que me estaba quieto, ya no disparó más flechas; pero por el ruido que oía conocí que la multitud había aumentado, y a unas cuatro yardas de mí, hacia mi oreja derecha, oí por más de una hora un golpear como de gentes que trabajasen. Volviendo la cabeza en esta dirección tanto cuanto me lo permitían las estaquillas y los cordeles, vi un tablado que levantaba de la tierra cosa de pie y medio, capaz para sostener a cuatro de los naturales, con dos o tres escaleras de mano para subir; desde allí, uno de ellos, que parecía persona de calidad, pronunció un largo discurso, del que yo no comprendí una sílaba".  

3. SAMUEL RICHARDSON: "PAMELA O LA VIRTUD RECOMPENSADA"

   Samuel Richardson puede considerarse como el padre de la novela sentimental. Son notas comunes a sus obras "Pamela o la virtud recompensada" y "Clarissa" la forma epistolar y el tema de la honra. Las tramas folletinescas y lacrimógenas le hicieron alcanzar gran éxito, pero también le convirtieron en objeto de duras críticas. No faltaron tampoco parodias de los folletines de Richardson, como "Joseph Andrews" de  Henry Fielding.

4. JANE AUSTEN: "ORGULLO Y PREJUICIO"

    A medio camino entre los siglos XVIII y XIX se encuentra Jane Austen (1775-1817), autora de "Sentido y sensibilidad", "Orgullo y prejuicio", "Mansfield Park" o "Emma". Destaca magistralmente en el retrato psicológico y en la descripción de un ambiente rural.


PELÍCULA: http://www.peliculasyonkis.com/pelicula/orgullo-y-prejuicio-2005/#online



LA NARRATIVA FRANCESA: NOVELA ILISTRADA Y SENTIMENTAL

1. ANTOINE PRÉVOST:
Es el gran novelista francés del XVIII; entre otros quehaceres de una agitada vida, se dedicó a la actividad periodística y a la traducción (tradujo a Richardson). La más importante de sus obras es "Manon Lescaut": en ella se tratan los desgraciados amores entre el caballero Des Grieux y la cortesana Manon. Aunque la obra tuvo gran éxito y destaca por su lirismo, fue tachada de inmoral y retirada de las librerías.

2 BERNARDIIN DE SAINT PIERRE: Escritor y botánico, se dedicó al arte y a la ciencia con igual pasión. Sus "Estudios sobre la naturaleza", inspirados por su amigo Rousseau, tuvieron un gran éxito. La novela por la que ha sido recordado por la posteridad es "Pablo y Virginia"; en ella, se narra la historia de dos jóvenes que han crecido en la isla de Saint Maurice hasta que ella intenta adaptarse a la vida de la civilización. Esta obra es precursora de la novela romántica y sentimental en Francia.

3. PIERRE CHODERLOS DE LACLOS: Este militar es una figura importante de la novelística francesa por haber escrito "Las amistades peligrosas", culminación de la novela epistolar. A través de 155 cartas, Larros narra la conspiración del libertino vizconde de Valmont y su antigua amante, la marquesa de Mertueil, para acabar con la virtud de madame Tourvel y seducir a la joven Cécile. Las cartas sirven para presentar los caracteres de los diferentes personajes y para dar distintas versiones de un mismo hecho.



   "Es después de una noche tormentosa, durante la que no he podido pegar ojo; es después de haber estado preso de la agitación de un ardor que me devora, o en el embrutecimiento de todas las facultades de mi alma, que vengo a buscar a vuestro lado, Madame, una calma que necesito, y de la que, sin embargo, no espero aún disfrutar. En efecto, la situación en la que estoy mientras os escribo, me haze conocer más que nunca el poder irresistible del amor; me cuesta conservar suficiente dominio sobre mí mismo para poner algún orden a mis ideas, y ya preveo que no terminaré esta carta sin ser obligado a interrumpirla. ¡Cómo! ¿No puedo entonces esperar que compartiréis algún día el ansia que yo siento en este momento? Oso creer, sin embargo, que, si lo conocieseis bien, no seríais enteramente insensible (...)
  Jamás tuve tanto placer escribiéndoos; jamás sentí en esta labor una emoción tan dulce y, sin embargo, intensa. Todo parece aumentar mi trance: el aire que respiro está lleno de voluptuosidad; la misma mesa sobre la que os escribo, consagrada por primera vez a este uso, se conviertirá para mí en el altar sagrado del amor; ¡cuán embellecida se verá ahora a mis ojos!, ¡trazaría sobre ella la promesa de amaros siempre! Perdonad, os lo suplico, el desorden de mi mente. Debería quizá abandonarme menos a mis trances que no compartís: debo dejaros un momento para disipar esta embriaguez que aumenta por instantes, y que es más fuerte que yo".

INFLUENCIA DE LA NOVELA PICARESCA Y DE "DON QUIJOTE DE LA MANCHA" EN LA NOVELA EUROPEA DEL SIGLO XVIII
  La novela picaresca aporta a los autores europeos del siglo XVIII un modelo narrativo en el que destaca la verosimilitud, la parodia, la narración epistolar, el reflejo crítico de la sociedad y un estilo sencillo. No obstante, encontramos huellas más concretas de su influencia en "Moll Flanders" de Daniel Defoe. El argumento de esta novela se basa en las peripecias de Moll Flanders, que tras varios matrimonios infructuosos, termina dedicándose al robo y la delincuencia, lo que la llevará a prisión. Esta obra cumple las características propias del género picaresco: narración en episodios, evolución del personaje en función de los hechos que le suceden, cambio de clase social de la protagonista, el engaño como principio de actuación, fingimiento narrativo por el cual el autor se hace pasar como editor, etc.

  La obra de Cervantes influye en la narrativa europea del siglo XVIII por la individualidad de sus personajes, la parodia de los géneros y el humor irónico. Esto fue posible gracias al enorme éxito que alcanzó el libro, tanto fuera como dentro de España, inmediatamente después de su publicación.
a) España: Dentro de nuestro país se produjeron algunos intentos fallidos de continuar la novela tras la muerte del ingenioso hidalgo. Por lo que se refiere a la influencia de técnicas narrativas, esta puede rastrearse en el padre Isla, quien se inspiró en la sátira cervantina para escribir "Fray Gerundio Campazas".
b) Alemania: los hechos y personajes de "Don Silvio de Pedralva" de Wieland no podrían explicarse sin el antecedente de "Don Quijote de la Mancha", ni tampoco se entenderían las parodias de otros autores, como Wezels.
c) Inglaterra: la herencia cervantina tuvo aquí tanta fuerza que contribuyó a la creación de obras con auténtica calidad literaria. Henry Fielding escribió un "Don Quixote in England" y afirma que "Joseph Andrews" está escrita  "a la manera de Cervantes", mientras que en "Tom Jones" el paralelismo parece claro en la relación entre amo y criado.
    En los "Viajes de Gulliver" de Swift o en el "Tristam Shandy" de Sterne se busca la parodia de las formas narrativas de moda en ese momento. Sterne lleva la influencia de Cervantes más allá, con numerosas referencias a su obra maestra y con el reconocimiento explícito del empleo del humor cervantino. Smollett sigue los pasos de Cervantes en "El viaje de Humphrey Clinker", cuyo protagonista realiza un viaje a través de un mundo caricaturizado.

sábado, 24 de diciembre de 2011

ACTIVIDAD VOLUNTARIA PARA NAVIDAD: "UTOPÍA"

  Tomás Moro imaginó que, gracias a la razón y al progreso, lograríamos alcanzar una sociedad perfecta. Otros autores, más próximos a nuestro tiempo, desconfían de la naturaleza humana y nos dibujan un mundo futuro sometido a una férrea dictadura. Por ejemplo:

1. Aldous Huxley: "Un mundo feliz"
 

                              
 http://www.youtube.com/watch?v=4ga1XeJSYD0      
                      







2. G. Orwell: "1984"
 
 http://www.youtube.com/watch?v=Z4rBDUJTnNU

3. Philip K. Dick: "¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?" Película: "Blade runner"

 
http://www.youtube.com/watch?v=4k_VeLJWpds&feature=related

   La película que hemos visto en clase, "Fharenheit 451", incide sobre el mismo tema.
 
                                

 Os propongo dedicar, voluntariamente, algunas horas de vuestras vacaciones de Navidad a redactar un microrrelato: ¿por qué no, si entre sms, e-mails, Tuentis, Facebook, etc. muchos habréis escrito ya varios folios? El mejor camino para valorar las obras maestras de la Literatura es comprobar lo difícil (y lo apasionante) que resulta intentar escribir una.

  La idea sería la siguiente: si decidís participar en la actividad, debéis escribir una pequeña narración de 30 líneas sobre el tema de las "utopías". Es decir, tenéis que imaginar cómo será nuestra sociedad dentro de 1000 años: ¿habrá una dictadura? ¿Habremos alcanzado, por fin, la justicia y la paz completas? ¿Qué estará prohibido? ¿Seremos más felices que ahora?

 Ese microrrelato lo presentaréis al concurso literario que se va a convocar en el instituto. No os lo voy a corregir antes de que sea valorado por el jurado, como es obvio,  pero lo tendré en cuenta para la nota posteriormente.  

  

miércoles, 14 de diciembre de 2011

TEMA 5. El desarrollo del espíritu crítico: la Ilustración. La Enciclopedia. La prosa ilustrada.

  El pensamiento ilustrado se extiende desde Francia por toda Europa a lo largo del siglo XVIII. El cambio se hace posible gracias al espíritu crítico con el que se empiezan a cuestionar las creencias establecidas en todos los aspectos del pensamiento. El movimiento ilustrado se basa en la plena confianza en la razón por encima de la fe como medio para alcanzar el progreso. El afán de conocimiento del hombre se separa de sus creencias religiosas; la convicción de que el progreso conduce a la felicidad desemboca en el optimismo humanista. El espíritu ilustrado propicia la fundación de instituciones creadas al servicio del estudio y fomenta el ideal del hombre cultivado capaz de mostrar su agudeza como librepensador.

                                          

   En política, el absolutismo se ve sustituido por el despotismo ilustrado. El rey mantiene el poder absoluto y el pueblo no tiene ninguna capacidad de decisión, pero los monarcas buscan el crecimiento económico, la mejora de las condiciones de vida de sus súbditos y la extensión de la educación a través de políticas reformistas. Esto es, según el lema que explica esta filosofía política: "todo para el pueblo, pero sin el pueblo".
 En el aspecto religioso, hay una mayor tolerancia y surgen nuevas corrientes, como el deísmo. Las relaciones con la Iglesia se complican, pues los Estados buscan un mayor control (regalismo), dando lugar a fuertes conflictos, como la expulsión de los jesuitas en algunos países.

                                                            
  La educación comienza a orientarse hacia las ciencias experimentales: se desarrollan las Academias y se fundan las sociedades científicas. En Física y Matemáticas hubo decisivos avances gracias a las contribuciones de figuras como Isaac Newton. Adam Smith se convierte en el padre de la Economía moderna al publicar La riqueza de las naciones, obra clave para entender los principios del liberalismo económico.

LA ILUSTRACIÓN

 La filosofía ilustrada se caracteriza por una confianza ilimitada en el poder de la razón para resolver los problemas en todas las esferas de la vida. Este movimiento nació en Francia y extendió por toda Europa sus  ideas racionalistas y reformistas. 
 Esta nueva corriente filosófica se ve intensamente influida por el racionalismo de Descartes, que afirma que la razón es la base del saber, o por el empirismo, del que se desprende la idea de que el conocimiento ha de pasar necesariamente por la experiencia sensible. Destaca la huella de Immanuel Kant, quien logra sintetizar todas las corrientes de pensamiento y aporta, a la vez, un enfoque totalmente novedoso. 

 Las principales figuras de la filosofía ilustrada, pensadores polifacéticos y combativos, no dudaron en recurrir a la literatura para difundir su visión del mundo:

1. Montesquieu (1689-1755) obtuvo un gran éxito con su tratado político Del espíritu de las leyes, donde se defiende la separación de poderes en el Estado. En su novela epistolar Cartas persas traza una dura visión crítica de la sociedad francesa, a través de los ojos de unos viajeros persas que visitan este país.

2.Voltaire (1694-1778) es el prototipo del pensador ilustrado. Aparte de su Diccionario filosófico, escribió innumerables obritas y panfletos sobre todo tipo de temas (Tratado sobre la tolerancia, El filósofo ignorante). Su producción literaria es inmensa, pues fue poeta y dramaturgo. Tienen más vigencia sus relatos alegóricos, que exponen problemas morales con una visión pesimista del hombre. Entre ellos destacan El ingenuo y, sobre todo, Cándido o el optimismo, su obra maestra, en la que la bondad natural del protagonista choca continuamente con la sociedad humana.

3. Denis Diderot (1713-1784), además de dirigir la Enciclopedia, escribió obras de teatro y de teoría teatral, así como varias novelas con una prosa muy inteligente: La religiosa, confesiones de una monja sin vocación, Jacques el fatalista, un diálogo entre Jacques y su amo en el que se entrelazan múltiples historias, y El sobrino de Rameau, cuyo protagonista resume las principales ideas del autor.

4. Jean-Jacques Rousseau (1712-1778) es el gran disidente de la Ilustración. Sostiene que la cultura y el progreso son los causantes de los males de la humanidad, ya que considera que el hombre es bueno por naturaleza, es la sociedad la que le corrompe. Rousseau exalta el sentimiento por encima de la razón, con lo que anticipa la sensibilidad romántica. Sus ideas políticas, expuestas en El contrato social, influyeron mucho en la Revolución Francesa.
Su producción más propiamente literaria se centra en La nueva Eloísa, larga novela epistolar sobre el conflicto entre amor y deber, que obtuvo un enorme éxito; Emilio y De la educación, libro a medio camino entre la novela y el tratado educativo, de enorme influencia en la futura pedagogía. Y Confesiones, la primera autobiografía espiritual desde San Agustín.

EL NEOCLASICISMO

  En literatura se impuso el Neoclasicismo: los autores ilustrados buscaron un nuevo modelo estético que respondiera a sus aspiraciones de mejora de la sociedad, de aplicación del pensamiento racionalista y de divulgación del conocimiento. Esto explica que triunfaran los principios clásicos, basados en la armonía y el equilibrio, y que se rechazaran los excesos de la imaginación y de la expresión que habían caracterizado a la literatura barroca. Al igual que había sucedido en el Renacimiento, el arte clásico se convirtió en el modelo de los ilustrados.
  La literatura neoclásica queda también sujeta a la razón. Se escriben por entonces tratados que establecen las reglas a las que se debe someter toda obra literaria, como la Poética de Luzán (1737). En el siglo XVIII se defendían los siguientes principios en literatura:
  • La obra debía responder a un modelo universal y tenía que ser un reflejo de la realidad, ajustado a los principios de verosimilitud y decoro.
  • Las creaciones debían seguir la preceptiva clásica, sin mezclar lo trágico y lo cómico.
  • La literatura debía tener esencialmente una intención didáctica. La obra literaria había de cumplir el principio clásico de «enseñar deleitando». Sin embargo, el arte dieciochesco produjo también una literatura de inspiración clásica en la que se recreaban los placeres de la vida dentro de un entorno natural poblado por figuras mitológicas.
  • La creación literaria se guía por la razón, por lo que los escritores manifiestan su espíritu crítico ante el mundo que los rodea.
  A finales del siglo, algunos escritores rechazan la rigidez de la normativa neoclásica y ensalzan los sentimientos por encima de la razón. Este movimiento se denomina Prerromanticismo, ya que anuncia ciertas características románticas.


LA ENCICLOPEDIA


   La Enciclopedia es una síntesis de los conocimientos de la época y, en especial, de los principales contenidos del pensamiento de la Ilustración. Con el subtítulo de Diccionario razonado de las ciencias, de las artes y de los oficios, se comenzó a escribir en 1745 y se concluyó en 1772, con diecisiete volúmenes de texto y once de láminas. Sus directores, Diderot (que además escribió más de mil artículos) y D'Alembert, la convirtieron en una obra auténticamente original; además colaboraron en ella autores como Voltaire, Montesquieu, Rousseau y Buffon. La Enciclopedia concede gran importancia a las ciencias aplicadas, a la tecnología y a los oficios y, sobre todo, defiende las ideas liberales y del progreso, por lo que fue una obra clave en la lucha contra el absolutismo y el Antiguo Régimen.